GINES LE DISTE A HUGO SIGMAN LA IVERMECTINA Y EL SUERO HIPERINMUNE DE EQUINO Y CADA DIA HAY MAS MUERTOS





Realmente ver que estamos en quinto lugar de infectados a nivel mundial y que no ruede ninguna cabeza es simbolo debilidad del ejecutivo del presidente Alberto Fernández. Dejaron que las posibilidades de reducir las infecciones mediante medicamentos se dilataran, atacando a la solución de Ibuprofeno y cediéndole a Sigman la comercialización de la Ivermectina y el suero Hiperinmune de equino,mientras tanto no se permitio su uso compasivo, pero ya lo tienen vendido a la India: quien es el peronista de Hugo Sigman?

 LA EFEDRINA INCAUTADA EN EZEIZA era de Hugo Sigman. »

La Fusta hizo un hallazgo de su "currículum"... el prontuario hasta 2009.. más que suficiente para saber que el gobierno anterior tuvo participación activa A FAVOR DEL NARCOTRAFICO INTERNACIONAL
... Reiteramos que es sólo hasta el 2009 lo que aquí publicamos.... aunque los últimos 5 años fueron los más "gloriosos" en el tema che.
Hugo Sigman, el rey de la efedrina, es uno de los empresarios más ligados a Kirchner El martes pasado, en la cena en Olivos convocada para tratar de dividir a los empresarios, Néstor Kirchner sentó a su lado a Hugo Sigman, que así rompió su perfil bajo. El crecimiento de este empresario en la era K merece un párrafo.
Actualmente controla los laboratorios Elea y Bagó Biogénesis.
Éstos conforman, junto con la productora cinematográfica KS Films y varias firmas agropecuarias, el Chemo Group. Las inversiones del grupo en campos ya llegan a las 210.000 hectáreas. Pero el salto lo dio últimamente con su ingreso al club de la energía, al comprar el 19,6% de Gas Natural Ban por U$S 56 millones. La facturación actual del Chemo Group alcanza los U$S 700 millones. El año pasado, Sigman recibió el premio Konex. Pero no se trata de un empresario aséptico.
Se afilió al Partido Comunista cuando cursaba el colegio secundario y se casó con Luisa Gold, hija del "negro" Roberto Gold, uno de los principales tesoreros del PC durante el reinado de Victorio Codovila. En el 76 se exilió en Barcelona, donde el Chemo Group tiene ahora su sede central. Desde ahí importó drogas piratas, cuyas fórmulas los chinos le robaron a los grandes laboratorios internacionales.
Con el retorno de la democracia, sin levantar su perfil, Sigman siguió aumentando el patrimonio de los laboratorios Elea, mientras se conectaba en Europa con líderes comunistas de primer lugar. Por esa vía llegó a establecer -a partir del 83- una relación, primero política y luego comercial con Fidel Castro, quedando ligado a la política de salud de Cuba.
A principios de los 90, los Estados Unidos exigieron una ley de patentes que respetara los derechos de las investigaciones de los laboratorios americanos. Pero en la Argentina chocaron contra la denominada "industria", es decir, los grandes laboratorios nacionales como Bagó y Roemmers, entonces nucleados en CILFA, que ahora son beneficiarios con Sigman del plan Remediar, el monopolio de la vacuna contra la aftosa y del plan para producir la vacuna contra la Gripe A, a través de un convenio entre Elea y Novartis anunciado por CFK el 20 de noviembre pasado. En 1995, Domingo Cavallo impuso en la agenda parlamentaria la ley de patentes, que sufrió en el Congreso varias modificaciones. Según trascendió en aquel momento y llegó a admitirlo Claudio Sebastiani, desde CILFA se montó un operativo para convencer a senadores y diputados que habría costado U$S 30 millones.
«APARECE LA EFEDRINA»
Como es sabido, Bagó y Roemmers son de perfil alto y afines a las public relations. Pero Sigman le imprimió al Chemo Group otro estilo, más propio de un "cuadro" con las implicancias que tiene en política este término.
En su expansión internacional, Sigman aprendió los métodos de la piratería de las patentes que usan la China e India, que no se dejan amedrentar por las presiones de Washington. Cuando Kirchner llegó a la Casa Rosada, Sigman estaba inmejorablemente posicionado para ingresar al club de Olivos. Era dueño de la revista Tres Puntos y productor de películas emblemáticas para el progresismo, como La Historia Oficial, Kamchatka y Plata Quemada. Por entonces empezó a importar de Cuba las vacunas antigripales y se fue convirtiendo en un testaferro internacional de los hermanos Castro.

Cinco años atrás, instaló laboratorios en la India, una de las capitales mundiales de la piratería farmacéutica. De estas plantas hay una que fabrica efedrina.
Hasta el triple crimen de General Rodríguez, la Argentina no tenía controles especiales ni aún menos severas restricciones a la importación de efedrina, como sí lo hacen Estados Unidos, México y Colombia. Chemo Group importó durante los últimos años diez veces más que lo que necesitaban los laboratorios para fabricar los analgésicos o antihistamínicos. Mientras se enriquecía día a día, Sigman, dueño de un imperio, no podía desconocer que la mayor parte de sus importaciones de efedrina se destinaban a fabricar drogas prohibidas.

Tal vez combinaba negocios con política, porque para varios teóricos marxistas, la expansión de las drogas es un modo de destruir el capitalismo. El caso es que la sobreimportación de efedrina de Sigman siguió viento en popa hasta que mataron a dos colombianos en Unicenter, a tres empresarios en General Rodríguez y a tres policías bonaerenses en Gonet. Recién entonces emergió la realidad: que la Argentina era el paraíso de la efedrina, libre para fabricar éxtasis.

La simpatía por el progresismo quizás le haya quedado a Sigman de sus años de juventud, cuando se interesaba en las ideas del comunismo. A pocos años de haberse recibido de médico psiquiatra, Sigman dejó su trabajo en el hospital Policlínico de Lanús para mudarse a Barcelona ante la llegada de la última dictadura militar.

Sigman, de 76 años, hoy vive en España, pero reparte buena parte de su tiempo y sus relaciones en la Argentina. Su holding, el Grupo Insud, que fabricará la vacuna para combatir el coronavirus, produce en medicamentos en ambos países, pero también se expandió al mercado asiático, con inversiones en China. Su fortuna está valuada en US$2000 millones, según la revista Forbes, pero su poder no se limita a la industria farmacéutica, sino que se extiende a negocios tan diversos como la industria audiovisual para la producción de películas como "Relatos Salvajes" y "El Clan", entre otras.

A lo largo de los años, el empresario construyó decenas de relaciones con políticos de todo tipo. Es amigo del expresidente español Felipe González y mantiene una excelente relación con el mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, quien financiará la vacuna del coronavirus que hará su laboratorio. Sigman y Slim suelen compartir desde hace un tiempo un encuentro que junta a los multimillonarios del mundo con sus hijos una vez por año para intercambiar experiencias.

Sigman se ganó otras amistades con dirigentes políticos argentinos. Es amigo del ministro de Salud, Ginés González García. "Son de las misma generación, se conocen muchísimo", sintetiza una persona que los conoce a ambos. También es amigo del gobernador tucumano, Juan Manzur, cuyo desembarco en el Ministerio de Salud durante la gestión de Cristina Kirchner fue atribuida por varias fuentes al empresario.

"Apoyé al kirchnerismo mientras era socialdemócrata. Después me distancié", dijo Sigman en una entrevista al diario El País de España en 2016, pero siempre tiene palabras cálidas para definir a Cristina Kirchner. Varios años después, el empresario y el kirchnerismo parecen haberse reencontrado. Ayer, sin ir más lejos, el presidente Fernández habló por Zoom con el empresario antes de hacer el anuncio sobre la producción de la nueva vacuna. Y en febrero lo recibió en la Casa Rosada junto al CEO de Netlfix. Ante la consulta de LA NACION, desde el entorno de Sigman prefirieron no hacer comentarios.

La Campora

El apellido Sigman sonaba ya en el búnker electoral de Alberto Fernández. "Lo de Sigman es un mito. Acá no puso un peso", repetían cerca del entonces candidato presidencial ante los rumores de que el empresario había financiado la campaña del Frente de Todos. Pero sí, en cambio, aceptaban que existía una "buena relación" que había comenzado hacía varios años, durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Mantiene buenas relaciones con Cristina Kirchner y con La Campora, en especial, con Eduardo "Wado" de Pedro, ministro del Interior. Las relaciones familiares, además, lo acercaron a otros dirigentes. Su hijo menor, Lucas Sigman, fue compañero de estudios y militancia en el Colegio Nacional Buenos Aires de Matías Lammens, ministro de Deportes y Turismo. Leandro Sigman, otro de sus hijos, era compañero en la Facultad de Económicas con Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Pero la ayuda para el regreso del kirchnerismo no sólo se mide en dinero. Sigman fue el celestino para que Fernández recibiera al empresario argentino más próspero de los últimos años, según él mismo reconoció. Fue el gestor del encuentro entre Marcos Galperín, CEO de Mercado Libre, y el candidato kirchnerista después de las PASO que sentenciaron las últimas presidenciales.

La relación con el kirchnerismo vivió su primer idilio por otro brote a nivel global: la gripe A. La Argentina necesitaba vacunas para enfrentar el nuevo virus, entonces Sigman se asoció con el laboratorio suizo Novartis para producirla en el país. El Estado, a cambio, se comprometió a comprarle hasta la actualidad unas 10 millones de dosis por año que se incluyeron en el calendario oficial.

Sigman quedó expuesto públicamente como nunca antes le había ocurrido. Las fuerzas de seguridad detectaron en 2016 un cargamento de 287 kilos de pseudoefedrina, distribuidos en diez tambores, que se habían mantenido ocultos durante cinco años en el aeropuerto de Ezeiza, propiedad de la empresa Chemo. Ante el escándalo, Sigman aclaró que era un envío a un laboratorio paraguayo y que se venció por negligencia de la Aduana. El hallazgo se sumó a la investigación por la mafia de la efedrina que se instruía la justicia federal, pero el empresario nunca fue imputado.

Financiamiento electoral

Sus contactos con la política van más allá de los colores partidarios. Su simpatía con la centroizquierda no impidió que algunas de sus empresas hicieran donaciones para el sueño presidencial de Mauricio Macri. Dos de sus firmas vinculadas al negocio farmacéutico desembolsaron en 2015 un millón de pesos, según consta en balances que Pro presentó en la Justicia.

Laboratorios Elea compró una mesa para la cena de recaudación de fondos de Cambiemos por medio millón de pesos. Sigman, que no asistió al evento, tenía en ese momento el 25% de acciones de dicha firma. Sus socios eran la familia Sielecki. "Cuando vienen las campañas políticas, los políticos invitan y no resulta fácil decirle que no a alguien que es candidato a presidente. Prefiero una donación así en lugar de una contribución en negro", dijo Sigman a LA NACION en un diálogo telefónico de 2016.

"No sé cuántos empresarios habrán ido a las cenas, pero deben haber ido todas las cámaras. Es muy complejo para un sector empresario no tener un buen vínculo con un candidato que puede ser presidente. Cuando llegan al cargo buscan que se genere trabajo y cuando vos tenés una empresa con cierta dimensión normalmente se genera una relación", explicó Sigman.

Sigman fue uno de los asistentes, en 2018, al casamiento de un integrante de la familia Sielecki, también importante en el negocio farmacéutico, donde coincidió con Nicolás Caputo, definido por el expresidente Mauricio Macri como su hermano del alma. Pero con el paso de los años y, sobre todo, de la gestión de Cambiemos, la relación con Macri se desgastó. 

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